Nueva Acrópolis: Jornada en Hogar Alborada

Entre sapos y Timbóes
Continuando con nuestras visitas a los Hogares de chicos – este es nuestro tercer año- y para concluir e integrar todas las actividades del 2009, la campaña sobre Naturaleza y la campaña sobre actividades deportivas, es que nos dirijimos entusiasmados al Hogar la Alborada a visitar a nuestros viejos conocidos.
Como es habitual, al momento de los saludos y abrazos sigueron los juegos programados para incorporar a partir de lo lúdico conceptos y pautas que ya habián sido vistas durante el año.
Y como nosotros tenemos alma de niños, y sabemos, a los chicos les cuesta esperar… a los juegos señores:
El juego del sapito y sus variantes tenía como objetivo fomentar el trabajo en equipo implementando los conocimientos sobre la naturaleza, así los chicos en grupos se convirtierón en monos, canguros, sapos saltando sobre camalotes y ciempiés, ganando todos en risas y agilidad.

Experimento timbó
¿Experimento qué? Nos decián los chicos. Timbó o sea árbol grandotote de nuestro amplio litoral. ¿y por qué experimento? Ahora van a ver. La idea era experimentar con nuestra naturaleza, aprender prácticas que utilizaban nuestros pueblos originarios –o sea tomar el fruto del timbó partirlo en pedacitos, poner uno en un frasco con agua y…sorpresa: jabón-, además buena estuvo la leyenda del timbó o “oreja de negro” por su fruto parecido a un oido. Y mejor estuvo cuando al final plantamos un hermoso ejemplor para que la pacha “nos pueda escuchar a través de sus oídos colgantes” ¡que tal!
Cada cuál en su ambiente
¡Esta estuvo buena! para profundizar los conocimientos de todos en nuestro diferentes ambientes y sus animalillos característicos. A ver juguemos: sapo con laguna, muy bien; Coipo con…con? pantano, sí, sí, sí; haber esta ñandú con? No sabemos, bueno les digo con pastizal… y así jugando reconocimos a los animalitos que comparten ambiente y en que tipo de lugar ellos viven. Ah! Y encima los representamos ¡qué tal!
Y qué decir la pasamos bárbaro, comunicándonos,aprendiendo todos, charlando, comiendo juntos, en fin terminando un año redondito como esa pelota que pique a pique se perdía por ahí. Y volveremos, como decía el tango, si nunca nos fuímos… hasta la próxima.
